¿Quién se perjudicó más con las expulsiones? León de Huánuco y Universidad San Martín jugaron con nueve hombres casi todo el partido. A primera vista el más favorecido debería ser León: estaba en casa y sus jugadores están más habituados a la altura. Pero al observar el banco de suplentes, la lectura cambia. Los santos tienen plantel suficiente para darle vuelta a un partido y ésta fue la clave para conseguir el 1-1 final.
Luego de la batalla campal (bronca es poca cosa para lo que se vio) los locales perdieron a Rodas y a Calheira. Los santos, a Arriola y Ramos. Las acciones volvieron a ser dominadas por León, pero sin concretarlas en gol. He ahí el gran error de los dirigidos por Franco Navarro. Fallaron no sólo por la buena actuación del golero Farro, sino porque no tuvieron ideas para penetrar la zaga santa y quedarse a tiro de gol. Sin los expulsados esa fue la tarea más difícil. Perea terminó haciendo su trabajo, el de Rodas y el de Calheira. Todo junto. Se disfrazó del argentino para aguantar la marca de hasta tres zagueros santos y salir bien librado. Se puso el traje de Calheira para recibir el pase que segundos antes había lanzado y volvió a ser él mismo para terminar la maravillosa jugada; pero las piernas no le respondieron para el remate final o para seguir burlando santos que caían uno tras otro.Para ese entonces León ya ganaba con un gol generado en un tiro de esquina y que Carlos Zegarra convirtió, empujando el balón con la rodilla (51 minutos). Al autor de esta diana le pasó factura la sanción de cinco partidos sin jugar. A más minutos transcurridos, menos pelotas recuperaba en el mediocampo. Ferrari sintió el mimo cansancio.
Guadalupe dejaba su posición de zaguero y salía a marcar en el medio para disimular estas falencias. Cardoza (otro que jugó un partidazo) y Espinoza aguantaban cada embate. Era hora de un cambio en León. Los santos ganaban terreno cada vez un poco más a pesar del trajín generoso de Peña, que por derecha nunca se cansó de correr.
Pero Navarro miraba al banco y no encontraba al ideal. El “Maño” Ruiz ya había echado mano de su banca y lo hizo desde el entretiempo, mandando a Muente en lugar de un eufórico Balbín y así recomponer su línea de cuatro. Luego metió a Cueva, sacando a Quinteros y finalmente hizo ingresar a García en reemplazo de Vitti.
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